En el siglo II a. C., tras perpetrar una gran matanza de judíos, el rey sirio Antíoco Epífanes invade el Templo de Jerusalén, lo profana con cerdos y prohíbe los ritos judíos. Más de un milenio más tarde, Lutero escribe que las sinagogas y los libros sagrados judíos deben ser quemados. Ya en plena Ilustración,…
