

Medicina nazi
1 de Septiembre de 2010
¿Cómo pudo ser posible? Las teorías evolucionistas de Darwin aplicadas a la sociedad justificaban la superioridad de una raza sobre otras. Los arios serían
los llamados a dominar el mundo en la nueva Alemania diseñada por Hitler
tras su llegada al poder en enero de 1933.
En julio de 1933 se promulgó la ley que permitía la esterilización forzosa de ciudadanos alemanes con taras físicas o psíquicas de posible origen hereditario (esquizofrenia, trastorno maníaco depresivo, epilepsia, corea, alcoholismo,
sordera y ceguera, y otras).
Las campañas de propaganda orquestadas
por el ministro Goebbels pretenden que la población asuma como un hecho normal que el estado
no gaste recursos en la atención a ciertos individuos. El contexto de crisis económica y la pérdida de toda una generación
de jóvenes en la Gran Guerra crea recelos hacia los gastos en personas
“no productivas”.
Coincidiendo con el inicio de la 2ª Guerra Mundial Hitler autoriza a acabar
con los “seres improductivos”. Se establece la T4 Aktion, iniciativa que contemplaba la identificación, clasificación,
traslado y exterminio de ciertos enfermos. Se eliminó a niños alemanes nacidos con retraso mental, síndrome de Down y otras malformaciones. Posteriormente
el programa se extendió a jóvenes menores de 17 años y a adultos con esquizofrenia, demencia, epilepsia y otros trastornos, alcanzando incluso a alcohólicos e “inadaptados sociales”. Los asesinatos se realizaron en centros de exterminio camuflados como establecimientos
sanitarios de Alemania y Austria. El traslado de los adultos se realizaba en autobuses con los cristales
pintados de negro. Una vez allí morían por la inhalación de monóxido de carbono. Los médicos se encargaban
de administrar el gas letal, y firmar falsos certificados de defunción atribuyendo
el fallecimiento a causas naturales.
Hasta 1941 se exterminó a 70.273 adultos alemanes, llegando a un total de 200.000 en 1945. El número de niños
eliminados fue en torno a 5.000.
Este sistema sirvió de base tras la conferencia de Wannsee en Enero de 1942 para hallar la “Solución Final” al problema judío y que consistió en el asesinato a gran escala. En los campos
de exterminio (Auschwitz, Treblinka,
Belzec, Sobibor y Madjanek) y a la llegada de los trenes cargados de deportados un simple gesto del médico dirigía a enfermos, ancianos, niños e 'inútiles' a las cámaras de gas. El resto de deportados duraría unos meses más con vida hasta su muerte por agotamiento, hambre y enfermedades.
Los médicos nazis dispusieron en los campos de un número elevadísimo de personas privadas de libertad y de derechos que fueron usados para la experimentación. Son conocidos los experimentos de Mengele en Auschwitz con gemelos, gitanos, y enanos. Otros médicos realizaron en diferentes campos experimentos cuyos resultados tendrían un fin militar. Se simularon condiciones atmosféricas extremas tanto de elevada altitud como de temperatura. Se realizaron esterilizaciones, inoculación de tóxicos, gérmenes, se provocaron artificialmente heridas que eran infectadas con tierra, madera o cristal para reproducir las lesiones de guerra, y cirugías innecesarias. El objetivo de estas acciones era conocer los mejores métodos para tratar a los soldados alemanes. También se conservaron esqueletos y cerebros para su estudio o para ilustrar libros de Anatomía.
Conocer lo realizado por los médicos en el nazismo puede ayudar a transmitir valores profesionales, tolerancia, y respeto a la diversidad. Con el patrocinio de Casa Sefarad-Israel, se celebrará del 1 al 3 de septiembre, dentro de los Cursos de Verano de la Universidad Autónoma de Madrid, el curso 'Lecciones del Holocausto para la medicina actual'. En este curso se abordarán diferentes aspectos relacionados con el papel jugado por los médicos en la era nazi